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Grandes éxitos de todos los tiempos (21) ‘Great Balls Of Fire’ (Jerry Lee Lewis)

By on May 9, 2017 in Castellano, Entradas blog | 0 comments

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Jerry Lee Lewis estaba todavía casado con Jane Mitcham, cuando el 11 de diciembre de 1957 contrajo nupcias de nuevo: esta vez con su jovencísima prima (que contaba tan solo 13 años de edad) Myra Gale. Como era de esperar la condena de la iglesia americana fue unánime. Semejante embrollo coincidió con el éxito masivo de ‘Great Balls of Fire’ (compuesto por Otis Blackwell y Jack Hammer), uno de los temas más incendiarios de los interpretados por Jerry Lee Lewis, el apodado ‘The Killer of Louisiana’ (El asesino de Louisiana) que se había publicado un mes antes del mencionado casamiento. Tal sobrenombre parecía ajustarse a la perfección con el carisma de Lewis: mujeriego, juerguista, bebedor, consumidor de anfetaminas, bronquista; «sugestivos» apelativos que junto con sus tremendas apariciones públicas en las que unas veces de pie y otras saltando sobre su piano, dejaba a todo el personal extasiado.

A semejanza de su anterior hit, ‘Whole Lotta Shakin’ Goin’ On’, el nuevo ‘Great Balls of Fire’ también incluye ciertas insinuaciones sexuales: aquí, los estudiosos del rock difieren en lo que realmente quisieron expresar Blackwell y Hammer; por un lado hay quienes defienden que ‘Grandes bolas de fuego’ venía de una expresión originada en los estados del sur de los EE.UU en 1850, diez años antes de que estallase la guerra civil, derivada de referencias biblícas en las que la presencia de Dios iba acompañada de una columna de fuego. Otros argumentan que era la frase favorita de Snuffy Smith de la tira cómica de 1919, ‘Snuffy Smith y Barney Google’ del dibujante Billy DeBeck. Y los hay que (solo tienes que leer la letra) sostienen (yo también me incluyo) que las ‘Grandes bolas de fuego’ son en realidad los testículos, la parte más importante del aparato reproductor masculino.

Mujeriego, juerguista, bebedor, consumidor de anfetaminas, bronquista;
«sugestivos» apelativos que junto con sus tremendas apariciones públicas
en las que unas veces de pie y otras saltando sobre su piano, dejaba a todo el personal extasiado.

La historia cuenta que Blackwell y Hammer adaptaron su canción al estilo de Lewis y la enviaron a la Sun Records; sin embargo, Jerry Lee Lewis en un principio llegó a renunciar de la canción tras su audición, opinando que cantarla sería todo un pecado: una verdadera incongruencia en una personalidad del talante de ‘The Killer’. Tuvo que correr el alcohol en los estudios de grabación para que Lewis finalmente accediese a registrarla.

El single llegó al número dos de las listas yanquis a comienzos de enero de 1958, dos meses después de su edición, y al primer puesto de las británicas el día 10 del mismo mes. Pero la verdadera tormenta llegaría con su primera gira británica. Los reporteros le preguntaron por su joven acompañante, y Lewis no tuvo reparos en declarar que era su nueva esposa: el resultado no se hizo esperar ya que la negativa reacción de prensa y público provocó que Lewis se viera forzado a cancelar 34 de los 37 conciertos programados. A su vuelta a los Estados Unidos, Sun Records alarmada por los ecos de la prensa sensacionalista británica, temieron seguir publicando material de Lewis -al menos por el momento-, por lo que su carrera decayó ostensiblemente a medida que las estaciones de radio también se negaron a radiar sus discos, y las tiendas a venderlos.

Diversos cambios de sellos discográficos, drogas y mucho alcohol, es el triste panorama que acompañó a Lewis durante muchos años; hasta que en junio de 1989, el tema que le dio la fama pero también el desprestigio, ‘Great Balls of Fire’, se convirtió en filme biográfico. Basado en la biografía de su prima y ex esposa (se separaron en 1970), la anteriormente mencionada Myra Gale y Murray M. Silver Jr, el filme, dirigido por Jim McBride y protagonizado por Dennis Quaid, fue proyectado en las salas de cine de forma bastante discreta; algo que contrastó con la tremenda aceptación de su banda sonora. Quiza por ello, ese mismo mes de junio, Lewis sería reconocido por su contribución a la industria discográfica con una estrella a lo largo del Hollywood Boulevard en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Texto y caricatura – Juan Manuel Escrihuela®