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Grandes éxitos de todos los tiempos (105): ‘Happy’ (The Rolling Stones )

By on Feb 26, 2020 in Castellano, Entradas blog | 0 comments

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Keith Richards de The Rolling Stones. Dibujo a cargo de Juan Manuel Escrihuela®

Grandes éxitos de todos los tiempos (105): ‘Happy’ (The Rolling Stones )

A lo largo de las tres últimas décadas se han realizado multitud de análisis y encuestas para determinar cuál ha sido la mejor banda de rock de todos los tiempos, y lo cierto es que en esas listas, los nombres que aparecen son de sobras conocidos por todos los enamorados de la música rock, y entre ellos, no pueden faltar sus satánicas majestades The Rolling Stones, uno de los grupos más longevos y prolíficos de la historia.

Sí, ya sé que hay quienes opinan que hace años que deberían haberlo dejado, que los Rolling Stones tendrían que haber dado por finalizadas sus grabaciones y sus giras, pero ¿qué cantante con 74 años como los que acumula Mick Jagger, se mueve por el escenario como si tuviese treinta años menos? Y qué me dices de su colega Keith Richards, quien a pesar de acusar en su rostro las arrugas de la edad, muchas de ellas proporcionadas por varias décadas convertido en un verdadero yonqui, no le han privado de envejecer con gallardía como el buen whisky americano Jack Daniel’s que tanto le gusta paladear.

Keith no ha dejado de cantarla en muchos de los conciertos de los Stones, dando así a Mick la oportunidad de descansar su voz,
mientras que él acaparaba la atención de reporteros y público

Mucho antes de que Keith proclamase: “Hacerse viejo es un asunto fascinante. Cuanto más mayor te haces, más mayor quieres ser”, y de compaginar su carrera artística con los Stones con la suya propia en solitario, en pleno 1971, cuando la banda se exilió al sur de Francia para evitar pagar impuestos en Gran Bretaña, Keith se propuso convertirse en “cantante por un día”. Allí, en la villa Nellcôte, sita en la pequeña población Villefranche-sur-Mer, en la Costa Azul, los Stones utilizaron el sótano de la finca como estudio de grabación para las sesiones que conformarían el fascinante doble álbum ‘Exile On Main St’. Un día en el que Keith estaba “sobrio” y el resto del grupo se hallaba bajo el efecto del abuso de drogas y el cansancio de la fiesta del día anterior, decidió garabatear un texto que se convertiría en su seña de identidad: ‘Happy’

Richards se encargó de guitarras, bajo, voz solista y coros, y con la ayuda de Bobby Keys al saxo y las maracas, y del productor Jimmy Miller que se sentó a la batería, registraron el tema ‘Happy’. A la grabación se añadiría más sección de metal y los coros de Mick Jagger.

Poco tiempo después Keith comentaría que ‘Happy’ estaba dedicada a su novia Anita Pallenberg: “Bien, nunca guardé un dólar pasado el ocaso / Siempre me quemaba un agujero en el pantalón / Nunca hice feliz a una mamá de la escuela / Nunca desperdicié una segunda oportunidad / Necesito un amor para mantenerme feliz / Necesito un amor para mantenerme feliz / Chica, chica, mantenme feliz / Chica, chica, mantenme feliz / Siempre acepté dulces de extraños /…/ Nunca quise ser como papá / Trabajando para el jefe día y noche / Cariño, ¿no me mantendrás feliz? / Chica, por favor mantenme /”

‘Happy’ se editaría en single en Estados Unidos en julio de 1972, y en pocas semanas alcanzaría su posición más alta: el número 22 de las listas. Desde entonces Keith no ha dejado de cantarla en muchos de los conciertos de los Stones, dando así a Mick la oportunidad de descansar su voz, mientras que él acaparaba la atención de reporteros y público.

Pero más allá de pretender lucirse, Keith la sigue cantando con mucha vocación y derrochando felicidad a raudales; tanta placidez como la que experimentó un día de primavera de 2007, en el que reveló que plantando un roble en 2002 para esparcir las cenizas de su padre Bert alrededor, cuando estaba abriendo la tapa de la urna, una nube de cenizas fue a parar sobre la mesa del jardín, y Keith, muy feliz, la recogió con la yema del dedo y la esnifó, a la vez que decía: “Polvo eres, de padre a hijo”.


Texto y dibujo – Juan Manuel Escrihuela®